El que está en el Sendero no vive para sí mismo sino para los demás. Se olvida de él para poder servir a los otros. Es como una pluma en las manos de Dios por la que fluye su pensamiento y se expresa aquí abajo. Es como un canal de fuego vivo que derrama sobre el Mundo el Divino Amor que llena su corazón.
Debéis desechar toda idea de posesión. La vida puede arrebataros las cosas que más queráis y hasta las personas que más améis. Debéis permanecer alegres y dispuestos a separaros de todo. Si caéis en la depresión no podréis realizar la labor que os ha encomendado. La alegría debe ser siempre vuestra norma.